viernes, 17 de abril de 2015

Lasaña casera

Esta receta de lasaña 100% casera os llevará unas 2 horas de preparación, pero el resultado es tan esquizito que valdrá la pena cualquier esfuerzo. 

Para la masa:

2 huevos
Una cuchara de aceite
400g de harina
Una pizca de sal

Para el relleno:
3 cucharas de aceite
3 dientes de ajo
Media cebolla mediana
¼ pimiento rojo
¼ pimiento verde
Medio apio
Medio puerro
1 zanahoria
400g de carne picada.
Sal, pimienta, albahaca, tomillo y orégano.
Tomate frito casero.

Para la bechamel:
Media cebolla
Dos cucharas de harina
50 g de mantequilla
300 ml de leche.
Sal, pimienta y nuez moscada
Para terminar:
Mozarela rayada

Lo primero que haremos es la masa de la lasaña:
Vertimos la harina en una mesa o en la encimera de la cocina; con los dedos haremos un agujero en el medio; batimos los huevos con la pizca de sal y añadimos en el hueco que hemos hecho en la harina, con cuidado para que no se nos salgan por los laterales. Empezamos a amasar desde el medio, integrando poco a poco la harina con los huevos.  Cuando tengamos una masa homogénea, más bien durita, añadimos el aceite y seguimos amasando durante unos 5 minutos más. Terminado este proceso, la envolvemos con papel film y guardamos en la nevera durante un mínimo de 20 min. Este proceso hará que la mas este más elástica.
Seguimos con el relleno:
En una sartén grande echamos a sofreír a fuego medio todas las verduras, cortadas en brunoise; menos la zanahoria que la pondremos rallada. Una vez que tengamos hecho el sofrito subimos a fuego alto, salpimentamos la carne picada, la añadimos a la sartén y salteamos mezclando a menudo para que no se nos quede amontonada. Por ultimo integramos el tomate frito, dejamos a fuego mínimo unos 3 minutos más y apartamos.

Y por último la bechamel:
Ponemos a derretir la mantequilla; Cortamos en brunoise la cebolla y añadimos. Cuando esté doradita, echamos la harina y sofreímos unos segundos. A continuación vamos añadiendo la leche (templada) muy poco a poco y sin parar de remover hasta que tengamos una bechamel un poco más liquida de lo habitual. Sazonamos con la sal, pimienta y nuez moscada. Podemos dejarla con los trocitos de cebolla o triturarla con la batidora para que quede sin tropezones.
Sacamos la masa de la nevera y la extenderemos. Si tenéis en casa la máquina de alisar la pasta sería ideal. Yo no la tengo, así que toca hacer un poco de ejercicio y extenderla a mano: Cortamos la masa en 4 partes. Enharinamos bien la superficie donde la extenderemos y la vamos alisando con un rodillo hasta que tengamos un grosor de menos de un milímetro .Cortamos en rectángulos y repetimos la operación con toda la masa. Los bordes que nos sobren podemos volver a amasarlos y utilizarlos también. 
Ponemos a cocer a fuego alto una olla con abundante agua y un puñado de sal (preferiblemente sal gorda). Vamos echando las láminas de lasaña y dejamos cocer unos 4 minutos (no echéis muchas láminas de golpe; hay que dejar espacio a cada una para que se cuezan bien y no se peguen). Sacamos, pasamos por agua muy fría para parar la cocción y las reservamos en un paño para que se sequen.
En una fuente de horno alta, añadimos una capa fina  de tomate frito y otra de bechamel (no pasa nada si se entremezclan). A continuación añadimos las placas de lasaña y una capa del relleno. Repetimos la acción terminado siempre con una capa de láminas de pasta. Cubrimos la superficie con el resto de bechamel y espolvoreamos la mozarela rayada.  Metemos al horno precalentado a 180g hasta que coja color dorado y a disfrutarla.

Trucos:
Si quieres que la superficie quede muy crujiente espolvorear encima  de la mozzarella muy poquito de pan rallado. 
Podéis mezclar la bechamel de la base de la lasaña con espinacas salteadas. El resultado será exquisito.

Si no tenéis tomate frito casero podéis comprarlo en un supermercado.